Dia 17/10 San Ignacio de Antioquia (obispo y mártir,
rojo)
[col][lect][ofre][pref][com][despcom]
Estoy clavado con Cristo en la cruz; ya
no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí; vivo en la fe del
Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.
Christo confíxus sum
cruci; vivo autem, iam non ego; vivit vero in me Christus; in fide vivo Fílii Dei, qui
diléxit me, et trádidit semetípsum pro me.
Oremos:
Dios eterno y todopoderoso, que has querido glorificar a tu Iglesia con el
testimonio de tus mártires concédenos que, el glorioso martirio que mereció a san
Ignacio una corona inmortal, fortalezca cada vez más nuestra fe.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Somos ciudadanos del cielo
Lectura de la carta del apóstol san
Pablo a los Filipenses
3, 17-21; 4,1
Hermanos: Sean todos ustedes imitadores
míos y observen la conducta de aquellos que viven el ejemplo que les he dado a
ustedes. Porque, como muchas veces se lo he dicho a ustedes, y ahora se lo
repito llorando, hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo. Esos
tales acabarán en la perdición, porque su Dios es el vientre, se enorgullecen
de lo que deberían avergonzarse y sólo piensan en cosas de la tierra.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga
nuestro salvador, Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo miserable en un
cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter
a su dominio todas las cosas.
Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos
amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del salmo 33
El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no
cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor; que se alegre su
pueblo al escucharlo.
El Señor me libró de todos mis temores.
Proclamemos qué grande es el Señor y
alabemos su nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis
temores.
El Señor me libró de todos mis temores.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes,
jamás se sentirán decepcionados. El Señor siempre escucha al afligido, de su
tribulación lo pone a salvo.
El Señor me libró de todos mis temores.
A quien teme al Señor, el ángel del Señor
lo salva y cuida. ¡Prueben! Verán qué bueno es el Señor; dichoso quien en él
confía.
El Señor me libró de todos mis temores.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichoso el hombre que sufre la tentación porque, después de haberla superado,
recibirá en premio la corona de la vida.
Aleluya.
Si el grano de trigo muere, producirá mucho fruto
Lectura del santo Evangelio según san Juan
12, 24-26
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere,
queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí
mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para
la vida eterna.
El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi
servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor Dios, que después de purificar como trigo
de Cristo a san Ignacio de Antioquía, lo aceptaste
como pan inmaculado, dígnate aceptar los dones que tu Iglesia te presenta.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Significado y ejemplaridad del martirio
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno.
Porque la sangre del glorioso mártir san Ignacio de Antioquía,
derramada, como
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos
diciendo sin cesar:
[Misa]
Soy
trigo de Cristo, escribió san Ignacio de Antioquia, seré triturado por los
dientes de las fieras y transformado así en pan inmaculado.
Fruméntum Christi sum:
déntibus bestiárum molar, ut panis mundus
invéniar.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que hemos recibido, Señor, al conmemorar el
martirio de san Ignacio, nos dé nuevas fuerzas para que, con las palabras y con
las acciones, nos manifestemos auténticos cristianos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.